Kobane resiste

Por  Víctor de Currea-Lugo / 8 de octubre de 2014

Desde hace varios días, el Estado Islámico intenta tomar esta ciudad, en donde sobra valor pero faltan alimentos y municiones. Muchos civiles han huido y otros se incorporan a la resistencia.

Hay una ciudad kurda en Siria, cerca de la frontera con Turquía, que se encuentra en la mira del Estado Islámico (EI), llamada Kobane. Hace pocos días, las milicias del EI entraron en ella para izar su bandera, pero Kobane resiste.

En el lado kurdo están las Unidades de Protección Popular (YPG), milicias que aguantan en una ciudad a punto de caer. Estos kurdos, enfrascados en la guerra civil siria, han sido atacados tanto por el Estado Islámico como por el gobierno de Bashar al Asad. El ataque a los kurdos por parte de los islamistas en Siria empezó a finales de 2011 y el enfrentamiento armado entre las dos partes se agravó desde julio de 2013.

Desde el lado de Turquía, cientos de kurdos han tratado de cruzar la frontera para incorporarse a la defensa de la ciudad, pero las tropas turcas se lo impiden. Pareciera que Turquía prefiere ver la caída de Kobane en manos salafistas que defender a quienes son también su minoría y con quienes sostiene un conflicto armado desde 1984: los kurdos.

En Kobane sobra valor, pero faltan alimentos y municiones. Muchos civiles han huido y otros se incorporan a la resistencia, que también se nutre de los que llegan del lado turco luego de burlar los controles militares de Turquía. Las esperanzas de ayuda humanitaria o de un corredor para proteger civiles kurdos se desvanecen. Los bombardeos de la coalición contra el Estado Islámico han fracasado.

Si las fuerzas de coalición quisieran de verdad proteger a las víctimas del Estado Islámico y detener su avance, deberían apoyar de manera efectiva a la resistencia de Kobane. Turquía tan sólo observa, como las tropas soviéticas ante la masacre del levantamiento de Varsovia de 1944.

La posición de Turquía afectará sin duda el casi congelado proceso de paz con los kurdos del Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK), pues lo que sucede en Kobane es una constatación de la doble agenda turca de luchar contra el Estado Islámico sólo en los papeles, pero no cerca de su frontera, a pesar de tener autorización de su parlamento. Incluso, en las manifestaciones dentro de territorio turco en solidaridad con Kobane han muerto una docena de personas. Turquía ni hace ni deja hacer.

El Kurdistán sirio es conocido como Rojava (se pronuncia Royavá) y su centro es precisamente Kobane. Si cae, no sería solamente una ciudad más en la lista de conquistas del Estado Islámico, sino además un golpe al corazón de los kurdos; sería la destrucción del proyecto de un modelo autonómico en los tres cantones kurdo-sirios, al quedar aislados los otros dos cantones más pequeños.

La captura de la ciudad le permitiría al Estado Islámico seguir avanzando. A su paso por pequeñas aldeas kurdas ha causado el éxodo de más de 180.000 personas. Si cae Kobane, la población que permanezca podría ser víctima de una masacre como las que han cometido ya las milicias del Estado Islámico contra otras minorías, tanto en Irak como en Siria, temor que ha sido expresado entre otros por Staffan de Mistura, enviado de la ONU para Siria.

Los kurdos, grandes sacrificados por la comunidad internacional en la Primera Guerra Mundial al negarles su derecho a un Estado propio, después fueron abandonados en los años noventa en su lucha contra Sadam Hussein en Irak y ahora son de nuevo sacrificados por la misma comunidad internacional que establece categorías entre víctimas y causas para actuar. Si cae Kobane, los que pierdan no serán sólo los kurdos.

 

Publicado en: https://www.elespectador.com/noticias/elmundo/kobane-resiste-articulo-521304f

Fotografía:  AFP