Siria, escenarios posibles

5 Feb 2012

Por: Víctor de Currea Lugo

Siria va de mal en peor y el problema es cuál camino seguirá. Hasta el momento, ninguna opción se puede descartar y, a pesar de su debilidad creciente, el gobierno de Bashar al Asad sigue decidiendo la ruta y condicionando las opciones de la oposición.

Al Asad tiene varios caminos: renunciar cuando todavía está a tiempo del exilio, como hizo Ben Alí en Túnez. Pero renunciar sin huir podría dejarlo tras las rejas, como a Mubarak. El caso egipcio podría repetirse: reemplazar a Al Asad con un gobierno de transición que vendría de las mismas élites en el poder con el apoyo de militares activos. Otro camino es la mediación regional y salida negociada, como en Yemen. Pero la terquedad de Al Asad y su falta de visión política, no le permiten ver estos escenarios.

Por su parte, la oposición ya ha pasado a otra etapa: estar en compañía de una parte del ejército que ha desertado. Si bien las marchas pacíficas continúan, ya hay acciones militares incluso en barrios de Damasco. La represión ha empujado a sectores de la oposición a la lucha armada, que se alimenta de la deserción creciente de militares que se niegan a disparar contra los civiles y que podrían superar los veinte mil.

Si Al Asad sigue quemando las naves de una negociación, podría seguir el camino libio. Hasta el momento Turquía y Francia son quienes más han sugerido el uso de la fuerza, y Rusia y China quienes se han opuesto. El problema es que una zona de exclusión aérea no funcionaría porque no han sido aviones los que ha usado el gobierno sirio para reprimir.

Hasta el momento las presiones de la Liga Árabe a través de su Hoja de Ruta no han dado resultados: Al Asad no ha retirado las tropas ni liberado a los presos, los muertos siguen, el diálogo con la oposición no se materializa y los observadores internacionales fracasaron en su misión. Si Siria no respeta los acuerdos que firma y la Liga Árabe no logra imponerlos, los caminos regionales se agotan.

Es significativo que Túnez, el primer país en derrocar el gobierno en estas revueltas, haya expulsado al embajador sirio; Kuwait y Argelia amenazaron con lo mismo, siguiendo el llamado hecho por la Liga Árabe. Y en las calles la rabia también se materializó con el ataque a la embajada siria en Egipto.

Los debates en Naciones Unidas de las últimas semanas muestran un respaldo mayoritario —aunque retórico— a la Hoja de Ruta de la Liga Árabe para la negociación política del conflicto. Sin embargo, el bloqueo de Rusia y China impidió avanzar, mientras el número de muertos aumenta dramáticamente. Un punto de discordia es pedir o no la salida de Al Asad del gobierno, única solución real al conflicto.

Naciones Unidas se encamina a repetir su fracaso en Ruanda y Darfur. La terrible mirada maniquea de la “teoría de la conspiración”, según la cual todos los opositores a Al Asad son agentes de la CIA, se mide en muertos. La reciente masacre en Homs, dirigida por el hermano del presidente, Maher Al Asad, así lo demuestra.

Si el camino de la comunidad internacional fuera la opción militar, con o sin permiso de la ONU, no hay que olvidar que, en términos geopolíticos, Siria no es Libia, a pesar de su debilidad. Una acción militar extranjera en la región podría dar lugar a una “pesca en río revuelto” en la que otros actores, con agendas aparentemente en espera, tratarían de posicionarse. En resumen, no actuar es cómplice y actuar puede ser suicida.

Fuente:https://www.elespectador.com/opinion/siria-escenarios-posibles