Kurdistán, la nación soñada

5 Jul 2014

Por: Víctor de Currea-Lugo

Los kurdos detienen el avance de ISIL en Irak, proponen la paz en Turquía y construyen cantones en Siria. En medio de la guerra levantan su bandera independentista.

Hay un pueblo construyendo su paz luego de 30 años de guerra: los kurdos, el pueblo del Kurdistán. Ellos llegaron a Anatolia, hoy Turquía, hace siglos. Muchos años después, sus tierras fueron divididas por los imperios Otomano y Persa. A lo largo del siglo XIX se levantaron contra sus ocupantes, después contra los turcos, contra los persas en 1946 y posteriormente contra el gobierno iraquí de Hussein.

Vino la Primera Guerra Mundial y se acabó el imperio Otomano, pero no el drama kurdo. En 1920, el Tratado de Sèvres dio una esperanza, pero este pacto no fue ratificado por quienes lo firmaron. En un nuevo pacto de 1923, el Tratado de Lausana, los kurdos quedaron repartidos entre los entonces protectorados de Francia e Inglaterra (Siria e Irak), los persas y la Turquía naciente. “El síndrome de Sèvres” todavía representa el miedo a la fragmentación de Turquía. En este último país hay 15 millones de kurdos (20% de la población total de Turquía) y el 55% del territorio del llamado Kurdistán. Además, hay 7 millones de kurdos en Irán, 6 en Irak y 2 en Siria.

En Turquía, el Partido Kurdo de los Trabajadores (PKK) inició su lucha armada en 1984, seis años después de su fundación, y hoy busca la paz. Su líder, Abdullah Öcalan, está en la cárcel y sirve de vocero en el proceso. La agenda del PKK cambió: ya no incluye la construcción de una nación independiente ni el socialismo, pero los kurdos entrevistados reivindican dos palabras: autonomía y democracia. Su discurso ni siquiera es nacionalista sino plurinacional, saben que en los territorios donde son mayoría hay también turcos, árabes y asirios.

En Siria los kurdos han quedado atrapados entre la represión del Estado y las milicias otrora de Al-Qaeda. Hoy su territorio, al norte del país, es un frente de disputa entre los diferentes grupos armados. En Rojava (que en kurdo significa “Occidente”), los kurdos han construido tres cantones autónomos que rechazan tanto al poder central de Al-Asad como a las diferentes milicias.

Irak fue inventado en 1920 mediante la fusión de Mosul (provincia kurda otomana) con los árabes suníes de Bagdad y los árabes chiíes de Basora. En tiempos de Sadam Hussein, los kurdos fueron víctimas de un genocidio, en el que se usaron armas químicas dadas por Estados Unidos. Hoy, gracias a la Constitución de 2005, Irak es federal y el Kurdistán iraquí es el sueño de patria de algunos kurdos. En Erbil funciona el Gobierno Regional kurdo que otorga visas y exporta petróleo sin pasar por Bagdad.

Dicha Constitución dejó pendiente unas áreas en disputa entre Erbil y Bagdad, lo que sería resuelto en un referendo que nunca se hizo. Kirkuk es una de esas zonas: ciudad valiosa por sus reservas petroleras como por el valor simbólico que le dio el título de ‘la Jerusalén de los kurdos’. Con el avance de los radicales suníes, la defensa de Kirkuk quedó en manos del ejército kurdo: los peshmerga.

Raci Bilici trabaja en la Asociación de Derechos Humanos, una organización con 30 oficinas en Turquía. Nos cuenta que entre 1990 y 1994 hubo más de mil casos de desaparición forzada. Hay 400 fosas comunes en el oriente turco, donde estarían 4.000 cuerpos. “Con el deseo turco de entrar a la Unión Europea hubo unos avances en derechos humanos, pero como no hay voluntad de Turquía, hay grandes fallos en la implementación”. Sobre el debate entre Islam y derechos humanos sonríe y nos dice “los kurdos distinguimos entre las leyes de este mundo y las del más allá, por eso podemos creer en valores universales”.

Zeynel Abidin Bulut, editor del periódico kurdo Azadiya Welat, nos cuenta que un periódico relevante en Turquía hace años fue Gundem, pero circulaba en turco porque el kurdo era prohibido. Según Bulut, más de 70 periodistas kurdos han sido asesinados. “Sabemos que informar injusticias, puede sonar a propaganda, pero son hechos reales, no mentiras”. Cuando Turquía clausuraba sus periódicos, ellos reaparecían con otro nombre. Varios de los responsables fueron judicializados. El mismo Bulut estuvo tres años en la cárcel y tiene una condena a 24 años, aunque está libre porque su proceso está en revisión.

Aynur Asan es vocera del Movimiento Democrático de Mujeres Libres, en Turquía. Para ella, el debate de género en Kurdistán pasa por el modelo patriarcal turco, el machismo kurdo y la tradición islámica. Los tres, nos dice, son ante todo, discursos de poder. “Nuestro cuerpo lo sentimos dividido como lo está el Kurdistán”. Su meta es juntar la lucha de género y la lucha por la nación. Un tema recurrente de género son los crímenes de honor, a lo que responde “mi libertad es mi honor, no mi cuerpo”. En un almuerzo con otras mujeres, una me decía “los crímenes podrán llamarse de honor, pero no son nada honorables”.

Los kurdos ganaron en 1999 las elecciones en 36 municipios de Turquía, 54 en 2005, y 98 en 2009. En las últimas elecciones ganaron en 102 municipios. La tensión es cómo administrar lo local desde las leyes turcas. Seyid Narin, el coalcalde de Sur (distrito de Diyarbakir) nos dice: “tenemos que trabajar desde el sistema para crear democracia y lo local es un espacio estratégico para nuestros fines”. Una vez en el poder local, un paso en la lucha de género son las coalcaldías: toda alcaldía está en cabeza de una mujer y de un varón, modelo rechazado por las leyes turcas pero un experimento bien calificado por los kurdos. Así han avanzado en lo local y en la agenda de género.

La mayoría de países en la región usa la causa kurda como arma arrojadiza contra el enemigo pero no por apoyo real a los kurdos. Turquía compra petróleo al Kurdistán iraquí, pero reprime a los kurdos en su territorio. Siria apoyó la lucha armada del PKK pero no da derechos plenos a sus kurdos. Hasta Israel manifestó su apoyo a la independencia de los kurdos, mientras se la niega a los palestinos.

Los kurdos no son homogéneos, no sólo porque sus agendas en cada país tienen diferencias, sino porque las tensiones entre ellos les llevaron incluso a choques armados en los años noventa. Hay además una extensa lista de organizaciones kurdas: 8 partidos políticos en Turquía, 27 en Irak y 35 en Siria.

Hoy los kurdos buscan la paz en Turquía, luchan por ella en Siria y construyen su Kurdistán en Irak. Un pueblo de pueblos, una apuesta política que encierra muchas banderas, un caleidoscopio llamado Kurdistán.

 

Fuente:https://www.elespectador.com/noticias/elmundo/kurdistan-nacion-sonada-articulo-502607