El estallido electoral

Víctor de Currea-Lugo | 10 de junio de 2026

Esto se compuso. La gente se despertó. Sí, un poco tarde, pero ya estamos tomando el bus ganador. Como diría un vecino: «se prendió esta mierda»

Imagínense que, en Frontino, un tendero tomó una decisión: que todos los clientes que entren, ya sea a comprarse un jaboncito para bañarse o a tomarse una cerveza, y que vayan a votar por Cepeda tienen un 10% de descuento. Solo por ese compromiso y esa convicción de ese señor estamos obligados a ganar.

Pero la vaina no para ahí, en Bogotá, una señora cogió unos sobrecitos, puso adentro fotos de Iván y de Aída recortadas, agregó unas semillas de arroz y de lenteja y los está regalando en su casa porque, para ella, esta campaña es como repartir semillas y cultivarlas esperando que que algo vaya a florecer.

Ya sé que a algunos no les gusta la changua, pero, como eso no nos va a dividir, les cuento que hay gente en Bogotá organizando changuatones para hablar de política mientras cucharean.

¿Se acuerdan de que, para el plebiscito, hubo gente que puso una mesa, un par de sillas y un termo para tomar café y hablar de la paz? ¿Y la platica para eso? Del bolsillo de cada uno. En Dabeiba un campesino iba a vender su única vaca para financiar la campaña, pero no lo dejaron.

En Barranquilla, las marimondas del carnaval salieron a la calle a favor de la vida, mientras que en Medellín muchos hinchas del equipo de fútbol Nacional aceptaron su derrota y prometieron votar el 21 a favor de Cepeda y ganar.

Desde Nariño llegan mensajes que dicen: «No copeo de tigres en tierra de cuyes». Y eso inspiró una campaña que dice lo mismo, pero pone a los perritos criollos en primer lugar.

Una vecina me cuenta que, Biblia en mano, convenció a una evangélica de que Jesús no votaría por Abelardo. La gente está descuadrando los útiles escolares de los niños, cogiendo sus marcadores, para hacer letreritos por la vida y ponerlos en sus ventanas.

Hay desfiles, aeróbicos, bicicleteadas. La gente sabe que no nos volvimos Venezuela, pero sí podemos volvernos Argentina. Una señora reportó un falso daño en internet para que fueran los técnicos, les tenía cafecito y los convenció de votar por la vida.

Hasta la militancia dejó de pedir permiso

Esto es un estallido electoral porque, como en el paro del 2021, el pueblo es superior a sus dirigentes. Ya nadie está esperando ni plata ni línea política, sino que la gente la está haciendo. Yo conseguí otro voto explicando a la dueña de un gatico que su peludo no merece que elijamos un matagatos.

La gente de Bucaramanga sabe lo que es el páramo de Santurbán y lo que ha dicho ese tipo sobre la naturaleza, el medio ambiente y el fracking. Mejor dicho, los santandereanos sienten que se le metieron al rancho.

Ya circulan canciones que van desde el hip hop hasta la carranga. Igualito que en la fiesta del paro de 2021. Y todos hemos visto el ingenio de la gente de Neiva que salió dizque en toalla (pero debajo iban vestidos) a buscar el votico. Fíjense que aplazamos todas las discusiones entre nosotros, las diferencias y las peleas pendientes. Después nos sentamos a hablar de los errores. Ahora toca es buscar votos.

Y me despido porque tengo otra charla en Envigado para explicar que lo que está en juego es más que unas elecciones y, de paso, tomar nota de otras historias bellamente militantes de gente anónima, de a pie, que, a cambio de nada, está ayudando a que este país se decida por la vida. Lo dicho: esta mierda se prendió.