No más antisemitismo (leer antes de criticar)

antisemitismo

Víctor de Currea-Lugo | 16 de noviembre de 2023

Si usted es de los que solo lee el título de las columnas, pues no estará leyendo este primer párrafo aclaratorio. El antisemitismo es una forma de persecución a personas por motivos de su lengua, como es el caso de las lenguas semitas.

Son lenguas semitas el hebreo (que no hablan todos los judíos y así, pues, no todos serían en puridad semitas), el arameo (que hablaba Jesús de Nazareth y que todavía habla un par de aldeas en la zona fronteriza entre Siria y Turquía) y el árabe.

La discriminación a alguien por ser árabe, por ser pro-árabe, por ser palestino, por ser pro-palestino está sustentada en un antisemitismo oculto, no denunciado, permitido y hasta aplaudido. El rechazo a lo árabe es antisemitismo. Esto es un hecho.

Basta ver películas de guerra para constatar que, en casi todos los casos, entre los malos, hay alguno con una pañoleta palestina o que grita expresiones en árabe. Son los malos per se; ya han sido satanizados gracias a Hollywood.

Es más, han perdido hasta el derecho de usar la palabra “semita” que se la apropió más exactamente el lobby judío para volverla, de manera perversa, sinónimo de sionismo. Total, la RAE traduce “jihad”, que significa “esfuerzo”, como la “guerra santa del islam” (qué horror de traducción). Ellos traducen “antisemitismo” como: “Que muestra hostilidad o prejuicios hacia los judíos, su cultura o su influencia”

Subrayo además que no existe la raza judía, no hay un alelo de un cromosoma humano que sostenga tal mentira. Pero los sionistas se creen superiores. Según un ministro israelí, en reciente declaraciones, los palestinos “son animales humanos”.

En las películas, los árabes son los malos de entrada y de salida, por eso sus caras son vistas con especial cuidado en los aeropuertos, sus ropas asociadas con el terrorismo, las diferentes religiones que practican son reducidas al islam, dejando por fuera que hay árabes católicos, budistas, coptos, ortodoxos, zoroastristas, ateos, hinduistas y hasta judíos.

La fobia a lo palestino es, en toda regla, un caso de antisemitismo, aunque eso le duela al lobby sionista. El problema es que no se trata de “casos aislados” sino del reflejo de una cultura política que bebe del racismo, la xenofobia, el sionismo, la limpieza social y el relativismo cultural.

La polarización contra los palestinos tiene tantos años como la ocupación, lo que pasa es que ahora saltó a los titulares y se hizo evidente, qué paradoja, en la mitad de un genocidio contra la población originaria de la histórica Palestina.

Las lista de prácticas antisemitas

Recién empezó esta última fase de la guerra, en Alemania, un muchacho osó ondear una bandera palestina y por eso el profesor lo atacó físicamente. En París y en Berlín, las marchas a favor de palestina fueron disueltas a palazos.

Y en Argentina, cancelaron las reservaciones del hotel a Roger Waters, conocido activista pro-palestino. En Francia, la tierra de la libertad y la fraternidad y no sé qué más cosas, han buscado ilegalizar la causa palestina. Y allí mismo hay un proyecto de ley en el senado para perseguir el antisionismo.

En Reino Unido, la policía londinense publicó fotografías de marchas propalestinas en aras de acusarlos de “delitos de odio”. Allí mismo una ministra propuso que se estudie la ilegalidad de ondear la bandera palestina. Alemania, Austria y la pacifista y muy humanitaria Suecia, salieron a imponer la agenda de no más ayuda para los palestinos.

Sí, Suecia, la que anda enseñando construcción de paz en el mundo, pero que no dudó en enviar miles de armas al comienzo de la guerra de Ucrania; la misma Suecia que vendió hierro a los nazis y que dejó pasara tropas alemanas para aplastar a la resistencia noruega.

En el caso de Estados Unidos, la lista es larga: Israel es el país que más ayuda recibe y cualquier declaración en su contra en la ONU es vetada por Estados Unidos en el Consejo de Seguridad. Como si fuera poco, envío dos portaaviones al mediterráneo y ya envió miles de toneladas de armas a Israel con las cuales matarán palestinos.

Ni George W. Bush, el invasor de Irak y de Afganistán; ni Barak Obama incapaz de cerrar Guantánamo, aunque lo prometió; ni Donald Trump defensor absoluto del lobby sionista; ni el actual Joe Biden, quien dijo que si Israel no existiera habría que inventarlo, ninguno de esos líderes estadounidenses, se la jugarán por la paz ni por la justicia.

Allí, un grupo de estudiantes de Harvard que han expresado su apoyo a Palestina han sido amenazados con entrar en la lista de futuros “no contratados por ciertas empresas”  Un piloto canadiense fue despedido por poner en sus redes sociales información a favor de Palestina.

Tres presentadores de televisión fueron recientemente retirados por el hecho de ser musulmanes. La feria del Libro de Frankfurt suspendió el premio a la escritora palestina Adania Shibli y el periódico inglés The Guardian expulsó a un caricaturista por meterse con Netanyahu.

El exdiplomático inglés Craig Murray fue detenido en Reino Unido por declarar su apoyo al pueblo de Palestina y criticar las atrocidades de Israel. El equipo Mainz, de Alemania, ha anunciado la rescisión de contrato de Anwar El Ghazi después de que él demostrara su apoyo a Palestina y su rechazo al genocidio de Israel en Gaza.

También hay antisemitismo contra judíos antisionistas. Una señora pidió cámaras de gas para los judíos que piden que se detenga el genocidio. Un profesor de secundaria israelí fue agredido y arrestado por la policía por una publicación en Facebook que mostraba simpatía por los civiles palestinos asesinados en Gaza. Un rabino militar israelí reclama para Israel, no solo Gaza y el resto de los territorios palestinos bajo ocupación, sino también el Líbano.

Para la mayoría de la población israelí, los palestinos son llamados a ser sus esclavos. Eso es lo que hace posible que haya un sistema de apartheid jurídico, político y social. Como dice Tamir Pardo, ex-jefe del Mossad: “Judíos y palestinos viven cada uno en sistemas legales diferentes. El palestino bajo un sistema legal militar y el colono bajo un sistema legal civil. En un territorio donde dos pueblos son juzgados por sistemas legales diferentes, es un estado de Apartheid”.

Cientos de médicos israelíes respaldaron el ataque a ambulancias y a hospitales, sumándose a la narrativa de que los centros médicos son realmente cuarteles de Hamas.  Y, recientemente, el periodista Yinon Magal dijo que ya “es tiempo de una segunda Nakba” para referirse a una expulsión forzada masiva de palestinos de su tierra. Todo eso, señores sionistas (y señoras sionistas) es antisemitismo, aunque la RAE diga lo que quiera decir.