Escribir de Colombia es complejo, porque uno tiene sus amores y desamores, porque no pretendo ser neutral sino honesto en lo que siento, porque prefiero la crónica al reportaje, ese que me deja decir cómo me siento frente a los hechos. Mi primer periodo fue entre 1990 y 1997, una serie de trabajos periodísticos reunidos en el libro De la violencia y otras costumbres . Después de 11 años por fuera, volví y retomé esa pasión por ir, oler y contar qué pasa en algunas de las tantas Colombias que forman nuestro país.